La mayoría de las personas disfruta experimentar la exquisitez del cacao-chocolate en su paladar pero son pocos los que conocen el verdadero umbral del chocolate.

El chocolate proviene de las semillas del cacao. El nombre botánico del cacao es “Theobroma cacao”, que significa “Alimento de los Dioses”, que antiguamente se bebía como una pócima amarga y muy energética llamada“Xocolatl” (cuyo significado es agua agria). Ésta era la preparación original del chocolate, que después de ser tostado y molido se servía con agua caliente y especias. Las evidencias de su preparación se remontan a casi 2.000 años antes de Cristo.

La bebida era consumida por la mayor parte de los indígenas. Incluso, se sabe que Moctezuma tomaba “xocolatl” varias veces al día en una copa de oro. Curiosamente el xocolatl era preparado con diversos aditamentos, mientras los indios de clases altas lo preparaban con vainilla, miel silvestre, jugo de agave e incluso hasta con chile; los españoles lo preparaban con anís, canela, almendras y avellana. Por otro lado, los campesinos y soldados lo mezclaban con alguna especia y agua, agitándolo hasta convertirlo en espuma.

Las semillas de cacao eran tan valiosas que se usaban en muchas culturas como moneda. La mitología prehispánica de México vincula a dos dioses: Quetzalcóatl, de origen Azteca y Ek-Chuah, “Dios del cacao, de la guerra y benefactor de los mercaderes” (de origen Maya).Cuenta la leyenda que Quetzalcóatl regaló el árbol del cacao a los hombres, de ahí considerado un producto de gran valor.

Los beneficios del cacao son conocidos también desde la época antigua. El propio Hernán Cortés aseguraba que una taza de esa bebida indígena sostenía las fuerzas de un soldado durante todo un día de marcha. Los granos de cacao además de llenar el estómago debido a su alto contenido en grasa, proteína y féculas, se convirtieron en parte importante de la alimentación indígena.

La bebida poco a poco cobró importancia en la sociedad española durante la conquista, y se convirtió en el acompañamiento clásico, ingerido tanto por hombres como mujeres, varias veces al día, en diversos eventos y en diferentes presentaciones. La sociedad femenina se reunía al atardecer en amplios salones y las camareras llegaban a ofrecer las confituras secas, chocolate con helado, chocolate caliente y chocolate preparado. Había mujeres que tomaban hasta seis tazas de chocolate, una detrás de otra.

El cacao únicamente se cultivaba en países que pertenecían a la corona española y portuguesa; por tal motivo, fue una bebida española por largo tiempo. Sin embargo, hacia 1600 los italianos conocieron la bebida y de esta forma inició la importación de la misma. El chocolate se dio a conocer y fue motivo de odas y cantares. Incluso en países como Venecia, Londres y Holanda se abrieron los primeros salones de chocolate. Fue así como el chocolate como bebida se convirtió en todo un acontecimiento social a nivel internacional que tenía lugar en cafeterías y chocolaterías. En el siglo XVII, el chocolate por fin adquirió el sabor que hoy en día conocemos y dejó de prepararse como una bebida obscura y fuerte. El cambio se debió en gran medida por la internacionalización del cacao, que llegó a ser cultivado en colonias holandesas, inglesas y francesas, lo que ocasionó una afectación al precio del cacao español y a su conocido sabor, al añadírsele la suave leche de las vacas europeas y el azúcar. Otro evidente cambio fue su proceso de producción, mismo que llegó a ser mecanizado durante el reinado de Luis XIV. Con esa forma y ese sabor, el chocolate fue una bebida disfrutada durante el Barroco y en toda Europa durante el Romanticismo burgués, así como actualmente sigue siendo una delicia para el paladar.

Hoy en día todos saborean este manjar de la misma forma. Es una verdad que el chocolate sigue tendiendo importante presencia a nivel internacional, es consumido en todo el mundo debido a su exquisito sabor y a los beneficios que genera. Un claro ejemplo es el descubrimiento de la sustancia flavonoide contenida en el chocolate y que ayuda a mantener el corazón sano y facilitar una buena circulación sanguínea, la sustancia también favorece el intercambio de serotonina en el cerebro, lo que alivia la depresión. Según los científicos los efectos antibacterianos del cacao superan los del té verde y los del café al poseer una gran capacidad antioxidante, sustancia que ayudan a reducir el daño de las partículas cancerígenas del cuerpo.

En el caso de México, el cacao es parte de la historia, de la cultura y de la economía del país, una fuente de empleos, un pulmón para diversas regiones, incluso en el extranjero, México es reconocido como precursor del chocolate y sin duda el mundo agradece el descubrimiento del cacao, semilla que permite la producción de tan deliciosa golosina.